24 de Agosto del 2018

¿CÓMO EVITAR EL LITIGIO?

 



Por Alfredo Skinner-Klée Sol - Socio LatamLex Guatemala (alfredo@latamlex.com)

Hay muchas razones por las cuales las personas, sean individuales o jurídicas, terminan involucradas en un litigio. Generalmente, una o ambas partes están convencidas que tienen la razón y ven en el litigo su mejor o única opción para lograr el resultado que quieren. Curiosamente, ya sea por falta de conocimiento o por mal asesoramiento, la mayoría de las personas y entidades acuden únicamente a este mecanismo tradicional para resolver sus disputas.

La historia ha demostrado que las personas no necesariamente abordan sus conflictos en términos racionales; tienen fuertes intereses emocionales que quieren satisfacer y un profundo deseo de demostrar que tienen la razón. Dicho de otra manera, quieren ganar y quieren que la otra parte pierda. El problema es que nada de esto logra una solución eficiente del conflicto.

Uno de los problemas con el litigio es precisamente que, por su naturaleza de proceso adversarial la probabilidad de una parte de ganar es únicamente 50%. Así como nosotros podemos estar convencidos de tener la razón, nuestra contraparte puede tener la misma convicción. Desafortunadamente a través de este mecanismo al final solo podrá haber un ganador.

Dicho todo esto, es importante recordar que existen otras alternativas al litigio -como la mediación- que pueden favorecer de mejor manera a las partes involucradas en un conflicto, permitiendo satisfacer sus necesidades de forma más inmediata, económica y con completo control sobre el resultado, entre otros beneficios.

Lo anterior se confirma con la siguiente cita de Abraham Lincoln, quien hace más de 150 años se refirió al litigio con las siguientes palabras:

“Discourage litigation. Persuade your neighbors to compromise whenever you can. Point out to them how the nominal winner is often a real loser – in fees, expenses and waste of time.”

Esta es una realidad que sigue siendo relevante hoy.

A diferencia del litigio, en donde únicamente una parte resulta vencedora, la mediación es un proceso que tiene como fin llegar a una solución gana/gana que sea aceptable para todos los involucrados, respaldando sus respectivos intereses. Sencillamente, es un proceso en el que todos ganan.

Existen muchas diferencias entre el litigio y la mediación que hacen de este un mecanismo más atractivo para resolver cualquier tipo de conflictos. En esta oportunidad, nos limitaremos a tres de las diferencias que más resaltan: tiempo, costo y control.


  • Tiempo: Cualquier tipo de litigio o proceso judicial puede tardar años en resolverse. La mediación en cambio brinda a las partes una forma inmediata de resolver sus disputas, llegando incluso a solucionar conflictos en una sola sesión.

  • Costo: El litigio es sumamente costoso y los gastos asociados a este proceso son impredecibles. Además de tener que pagar honorarios de abogados durante años así como otros montos que indudablemente se suscitarán, en un litigio generalmente se exige que la parte vencida pague las costas de la otra parte. El costo de la mediación en cambio, representa una fracción de lo que podría costar el litigio y los gastos son definidos desde el inicio. La inversión económica en una mediación es mínima.

  • Control: En cualquier proceso judicial o litigio, las partes quedan sujetas a la voluntad de un tercero (juez), quien impone su voluntad sobre la de las partes para resolver el asunto. Las partes no tienen poder de decisión alguno. Más aún, en una sentencia pueden haber aspectos importantes que se dejan sin resolver, o intereses de las partes que quedan insatisfechos.


En la mediación, las partes en conflicto son las que mantienen el control del proceso y del resultado, decidiendo ellos mismos los términos de cualquier acuerdo. Las partes son las que buscan la solución del conflicto, en lugar de esperar a que un tercero les imponga una decisión con la que puedan no estar de acuerdo. Al tener las partes completo control sobre los términos del acuerdo, siempre se llega a un mejor resultado. Sencillamente, la mediación permite a las partes controlar su destino ya que un tercero ajeno al conflicto no necesariamente resolverá teniendo en mente los mejores intereses de las partes. Éstas en cambio, siempre lo harán.

Tomando en consideración todo lo anterior, ¿por qué elegir un proceso sumamente lento e ineficiente para resolver un conflicto? ¿por qué elegir un mecanismo excesivamente costoso? Y talvez más importante, ¿por qué querrá alguien delegarle a un tercero el poder de decisión sobre su propio conflicto, teniendo la posibilidad de controlar ellos mismos tanto el proceso como el resultado?

Optando por la mediación las partes no solo ahorrarán tiempo y dinero, sino que se llegará a un acuerdo integral, personalizado, de beneficio de todos los interesados y legalmente vinculante.

¿Cómo evitar el litigio? Sencillamente, eligiendo la mediación.








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