05 de Marzo del 2019

La importancia de la seguridad jurídica para atraer inversión extranjera



Resumen:

Empresarios e inversionistas alrededor de todo el mundo están en constante búsqueda de oportunidades para crecer sus utilidades y patrimonios. A menudo, estas oportunidades las buscan en países ajenos al suyo. Normalmente toman en cuenta el riesgo económico y el político de la inversión que se llevaría a cabo, pero uno de los aspectos más importantes en los que se enfocan estos inversionistas es en la certeza jurídica de determinado país para tomar la decisión de si efectivamente vale la pena tomar el riesgo o no. Por esto analizaré la importancia de que los países que buscan atraer inversiones extranjeras fortalezcan la seguridad jurídica a través de un Estado de Derecho en el que se protejan estas inversiones de acciones arbitrarias por parte del Estado, y que apoye la implementación de las mismas.

La importancia de la seguridad jurídica para atraer inversión extranjera

Hace unos meses realicé un análisis acerca del ejercicio de los derechos de propiedad en un Estado de Derecho. En este, pude notar cómo la implementación del Estado de Derecho en las distintas sociedades ha causado avances significantes a través del tiempo en la protección de estos derechos.  Es evidente que este tema está íntimamente relacionado con el tema en cuestión, acerca de la importancia de un Estado de Derecho y seguridad jurídica para atraer inversión, pero, ¿qué es el Estado de Derecho y por qué nos beneficia tanto?

El término “Estado de Derecho” o Rule of Law en inglés, es un concepto cuyos orígenes radican en una combinación de ideas inglesas y francesas de hace muchos siglos. Inicialmente surgió el concepto en Inglaterra por la expresión del juez Bracton de los tiempos de Henry III, quien dijo: “El rey mismo ha de ser sujeto a Dios y a la ley, pues es la ley la que lo hace rey”, pero fue acuñado hasta dos siglos después por Sir Edward Coke. Mientras tanto, en Francia se hablaba de “La príncipe de Legality” que se refiere al principio de legalidad, el cual ha llegado hasta nuestros días y establece que todo ejercicio de poder debe estar sujeto a la ley vigente, no a la voluntad de las personas que detentan ese poder. Sabiendo esto ya podemos hacer la aclaración de que el Estado de Derecho es una forma de organizar el Estado aplicando este principio de legalidad, es decir, que lo que rija sea la ley y no la voluntad de quienes detentan el poder.

La aplicación de las ideas del Estado de Derecho desde Coke, han ayudado a minimizar la cantidad de dictaduras y tiranías a lo largo de la historia, protegiendo así los derechos y libertades de las personas, y fortaleciendo el desarrollo individual y colectivo de las mismas. Si no hubiera Estado de Derecho, las personas que detentan el poder serían capaces de violar esos derechos y libertades a su antojo. Podrían expropiar empresas y personas, violar otros derechos y libertades, y todo sin consecuencias, o incluso haciendo parecer que lo hacen para beneficio del pueblo mientras que realmente es el pueblo quien paga las consecuencias de estas acciones.

Es por esto que inversionistas y empresarios alrededor del mundo buscan protegerse de tales acciones conociendo la previsibilidad de las reglas del juego al que se someten. Esto es lo que llamamos certeza jurídica. Es imprescindible para un inversionista extranjero tener certeza de que su inversión, que potencialmente creará empleos e inyectará capital a la economía, y en general ayudará a fortalecer el crecimiento económico de un país, estará protegida por ese país y no se verá en riesgo de sufrir pérdidas inesperadas que podrían causar el fracaso de dicha inversión.

La seguridad jurídica consta de dos aspectos. En primer lugar, el conocimiento de las normas jurídicas aplicables. En el análisis en cuestión, esto quiere decir que el inversionista podría saber cuáles son las normas bajo las cuales se regirá su inversión. El segundo aspecto es la aplicación de tales normas, es decir, que el Estado no pasará sobre estas normas,  no creará normas que hagan cambiar drásticamente el foco de la inversión, y que en general no intervendrá coactivamente en el proyecto de inversión de manera arbitraria. En síntesis, se trata de que estas normas sean aplicadas conforme a los principios generales del derecho, y a las disposiciones y derechos que protege la Constitución. Esto quiere decir, sin embargo, que el proyecto de inversión debe crecer y manejarse respetando dichas normas y las condiciones que se establezcan para el mismo, pero siempre teniendo este la certeza de que su inversión será respetada y protegida como debería de serlo cuando este cumpla con su parte.

Es por esto que cuanto mejor sea la reputación de un Estado en cuanto a la aplicación de los conceptos de seguridad jurídica, mayor será la inversión extranjera. Es por esto que en Guatemala hemos visto una reciente caída en la cantidad de inversión extranjera. Banguat reportó que en el primer semestre de 2018, hubo una inversión extranjera que en total sumaba US$546 millones, cifra menor a los $572.5 millones del mismo semestre de 2017, y que ha venido en declive desde el 2014. En el primer semestre de 2014, total de inversión extranjera directa fue de $729 millones, mientras que en el primer semestre de 2015, se redujo a solamente $597 millones. Expertos aseguran que gran parte de este declive se debe a la carencia de certeza jurídica, especialmente por los acontecimientos recientes en los sectores de energía y minería.

En conclusión, es importante que un Estado que busca fomentar el crecimiento económico y el aumento de empleos a través de la atracción de inversión extranjera, fomente primero la seguridad jurídica para asegurar a potenciales inversionistas que su proyecto estará protegido. Esto último es lo que capta la atención de los inversionistas y motiva a que se desarrollen grandes proyectos que contribuyen al desarrollo de los países.








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