22 de Octubre del 2018

LOS 3 TIPOS DE CONTRATOS LABORALES QUE TODA EMPRESA DEBE TENER PARA ASEGURAR SU PROPIEDAD INTELECTUAL



Por Irina Argedas Calvo - Asociada LatamLex Costa Rica (iarguedas@latamlex.com)

El tema de la Propiedad Intelectual en Costa Rica ha sido dejado de lado por algunos sectores, aunque es de suma importancia, se dice que es el corazón de la empresa, pues detrás del producto está la idea que tiene una serie de características distintas a las de los competidores y esto es lo que toda empresa busca.

Hay que aclarar que la Propiedad Intelectual y Propiedad Industrial son diferentes, aunque la mayor parte de las veces suelen entenderse como sinónimos, la primera contiene la segunda. La Propiedad Intelectual engloba todas las creaciones que nacen por la idea del ser humano y la Propiedad Industrial es aquella aplicada que otorga una serie de Derechos sobre determinada invención, las más comunes son las marcas y las patentes.

Normalmente dentro de las empresas los colaboradores conocen la Propiedad Intelectual (de aquí en adelante entiéndase en sentido amplio) –o por lo menos una parte del proceso- y puede ocurrir que al terminar la relación laboral, los ex colaboradores se vayan a empresas con el mismo perfil, es decir que dentro del mercado sean competencia directa o sean ellos quienes de forma independiente creen una empresa que sea competencia directa, por lo que es realmente importante realizar un “blindaje” de la Propiedad Intelectual para evitar esta situación y otras que se puede derivar de esta situación como pueden ser la mala publicidad, la confusión que el consumidor final pueda tener en cuanto al producto u origen empresarial, entre otros.

Sugiero tener al menos dos tipos de contratos para los colaboradores que tengan contacto directo con la Propiedad Intelectual de la empresa:


  1. Contrato de No Competencia: Con este contrato se busca proteger los intereses industriales o comerciales que el patrono posea, por ejemplo: aspectos relativos a procesos de producción, mano de obra, fabricación, proveedores y clientela, pero el mismo tiene libertad de calificar como confidencial cualquier documento o información que, a su juicio, influya directa o indirectamente en el desarrollo del negocio. La revelación de información que el empleado ha tenido en ocasión de las funciones que realiza para el trabajador denota la mala fe en la relación laboral, pues en lugar de servirle a la empresa, se aprovecha de ella para beneficio propio. Dentro de este modelo se debe tener claro, que debe ser por un tiempo determinado y se le debe reconocer un monto económico por el tiempo que dure el mismo, ambos aspectos deben ser proporcionales, y a esto se le debe hacer hincapié ya que de no ser así se estaría incurriendo en una conducta contraria a la Ley.

  2. Contrato de No Concurrencia: Este tipo de contrato no debe suscribirse entre el patrono y todos los empleados, este último debe cumplir con un perfil especial, pues con este contrato se busca que los empleados mantengan una exclusividad con la empresa y no realicen por cuenta propia actividades labores de la misma naturaleza, por lo anterior se debe estipular una compensación económica que reciba el trabajador de forma mensual por esta limitante que le impone el patrono y el , en caso de incumplimiento por parte del trabajador el patrono estará facultado para tomar acciones definitivas como el despido e incluso hacer el reclamo de los daños y perjuicios que tuvo producto de esta conducta.

  3. Contrato de Confidencialidad: Lo que se busca garantizar para el patrono, es que aquella información que conozca el empleado sea utilizada solo para el fin que se estipula. Se debe tomar en cuenta que no toda la información es confidencial, sino aquella que se ha protegido por el patrono, es decir no es información pública, cumple con tres aspectos: Es secreta, se han tomado medidas razonables para que sea secreta y tiene un valor comercial.


El patrono está facultado para tomar medidas sancionatorias o definitivas, si el trabajador viola las normas como la buena fe, lealtad y confianza, sin embargo una recomendación es suscribir entre ambas partes los contratos antes mencionados y tomar en cuenta que la protección de la información anteriormente descrita debe realizarse dos fases: Una etapa previa a la conducta lesiva por parte del trabajador, que consiste en asegurarse de haber realizado los esfuerzos por mantener la información lo más secreta y protegida posible para los empleados que ya laboren y para los futuros, y una segunda fase cuando se comente la violación por el trabajador y  se toma la decisión de sancionar o despedir asegurar la prueba de dicha conducta y en la medida de lo posible que esta sea abundante o contundente, pues la carga probatoria es del empleador y en caso que no quede demostrado lo anterior puede ser perjudicial si el tema se discute en alguna instancia administrativa o judicial.








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