06 de Julio del 2018

REESTRUCTURACIÓN DE DEUDAS: UNA SOLUCIÓN PARA EMPRESAS EN ESTADO CRÍTICO



Por Antonio José Villalobos Arias - Asociado LatamLex Costa Rica (avillalobos@latamlex.com)

Una empresa, como agente económico, aporta funciones a la sociedad: La generación de empleo, el pago de impuestos y el aporte de cargas sociales como jubilaciones o seguros.

¿Pero qué sucede cuando una empresa entra en crisis o inicia un proceso de reestructuración interna? Dependiendo de la gravedad, hay una serie de procesos judiciales y extrajudiciales, que en el peor de los casos terminarían con una declaratoria de quiebra y entrar en un proceso conocido como concurso.

El concurso es el término legal utilizado para definir un procedimiento en el que se busca alcanzar el pago de la deuda de una empresa con sus acreedores.  Este proceso puede culminar con la venta de todo el inventario y activos de la empresa en la etapa de liquidación.  Una de las desventajas del concurso son los costos que implica, además la complejidad que puede tener la negociación para lograr acuerdos con los acreedores de la deuda de la empresa. De igual forma, los bancos u otro tipo de instituciones prestamistas involucradas se ven afectadas por las provisiones y reservas económicas que deben contemplar para afrontar sus propias obligaciones y/o requerimientos regulatorios.

Por esta razón, es importante que cuando una empresa se encuentra en crisis, se enfrente con un proceso de reestructuración, preferiblemente en sede preconcursal.  La reestructuración consiste en asignar de forma eficiente los recursos de la empresa y depurar a los agentes económicos involucrados, además de identificar unidades poco productivas o costosas, evitando entrar en el concurso.

¿Cómo se logra la reestructuración de la carga financiera empresarial?

La prioridad en el preconcurso es la renegociación con los acreedores financieros, ya que además de concentrar la mayor parte de las deudas de la empresa, pueden influir para lograr consensos con otros acreedores o incluso recomendar personal para encargarse de la negociación y reestructuración necesaria.

Es clave prorrogar los plazos de deuda mediante periodos de gracia, la renegociación de la tasa de interés y el otorgamiento de créditos sobre activos como las cuentas por cobrar o garantías de bienes no esenciales para el funcionamiento de la empresa, de manera de contar con nuevos recursos sin perjudicar las operaciones de la empresa.

Tampoco hay que descartar cambios en la junta directiva la empresa o dentro de los mismos órganos de la sociedad, incluso la intervención de agentes externos para el control de la empresa, fusiones o el traspaso del patrimonio de la empresa a otras sociedades en un proceso conocido como escisión. Todo para agilizar la entrada y salida de dinero, o flujo de caja, y hacer frente a las obligaciones pendientes, permitiendo dinamizar la empresa mediante la compra de mayor materia prima y otras opciones.

Una vez acordados los términos se obtiene nuevo crédito, llamado por los conocedores de la materia como fresh money¸ el cual se recomienda enfocar únicamente a terceros y acreedores, evitando que un socio se reconozca como privilegiado en caso de percibir algo de este crédito.

Se han dado casos en sede concursal que el acuerdo de los acreedores ha sido la reestructuración de pasivos según la naturaleza de los acreedores y las garantías existentes; en unos casos renegociando los créditos, en otros concediendo mayores plazos y en otros mediante la condonación de intereses. La recuperación de las compañías además ha requerido una reestructuración societaria y ha resultado mucho más costosa que haber alcanzado un macro acuerdo en etapa preconcursal.

Por esto, para dar solución a las crisis de empresas viables y económicamente representativas para la sociedad y el mercado, se recomienda la implementación de procesos preconcursales de reestructuración de pasivos y empresas.








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